Donna me prega

Este blog se declara católico, tal vez con cierto aire estoico. Defiende la simplicidad, el silencio y la contemplación.
Quiere ofrecer reflexiones, opiniones y lecturas a personas atentas a la vida del espíritu y de la cultura.

martes, 5 de enero de 2016

Hospital de campaña.



Vanitas,
Antonio de Pereda (siglo XVII)

Casi treinta años después de su periodo imperial parece como si el legado de la deconstrucción, encabezada por el ilegible Jacques Derrida (1930-2004) y el criptoantisemita Paul de Man (1919-1983), hubiese dejado una huella más profunda de lo que las buenas maneras occidentales estarían dispuestas a soportar en público. Más allá de la jerga circunstancial de los análisis filosóficos y literarios de sus secuaces, ya caducados, nuestro mundo global se ha empeñado en cegar, asumiéndolas, la evidencia cultural de las intuiciones de Derrida.

martes, 29 de diciembre de 2015

Elías, profeta y maestro.



El profeta Elías alimentado por un ángel,
Dieric Bouts el Viejo (1464-1466)

Quienes siguen están líneas saben bien cuánto detesto la neopedagogía triunfante, arrogante y mediocre. No sólo ha destruido mi profesión –la de lector−, sino que pretende que sus detractores quedemos paralizados ante sus ultimatos que, como ha enumerado Gregorio Luri con precisión algebraica, son fruto de una “memez engolada” y de un “narcisismo ridículo”. Cualquier réplica es descalificada con una mueca de conmiseración autoritaria que, en el caso de tantos profesores dignos, encierra una amenaza no tan velada a su estabilidad laboral.

martes, 22 de diciembre de 2015

De profundis (y II). Teología güelfa.



In Ictu Oculi,
Juan Valdés Leal (1670-1672)


A mi heterónimo le angustia la ceguera ante una sociedad que ha decidido limpiar, indoloramente, los hierbajos de sus antiguas raíces cristianas. Le parece ver reducida a la indigencia de unos sentimientos limosneros el testimonio de una fe que, al crearlo, organizó el espacio físico -a través de los monasterios- y moral -mediante la predicación mendicante- del universo social que fue Europa. Frente a esta disolución, redacta su trilogía güelfa que adopta el aire de un testamento en forma de tríptico. En sus páginas encomienda sus convicciones culturales, sus certezas teológicas y, en el futuro, su memoria poética a lectores nómadas, en tránsito. Por los caminos del exilio mantenemos la palabra única, y todavía oculta, por brújula.