Donna me prega

Este blog se declara católico, tal vez con cierto aire estoico. Defiende la simplicidad, el silencio y la contemplación.
Quiere ofrecer reflexiones, opiniones y lecturas a personas atentas a la vida del espíritu y de la cultura.

martes, 6 de febrero de 2018

Antonio Machado, apócrifo.



Máscaras,
Maruja Mallo (1942)

¿Qué indujo en la entrada anterior, dedicada a medias a Fernando Pessoa, a olvidar uno de los motivos centrales –casi vertebral- de mi (in)cierta autoría? Al fin y al cabo, como en un bucle a menudo aludido y jamás cumplido, Cavalcanti y yo sostenemos la heteronimia mutua que mantiene la voz –la escritura- de este blog. Atentos a una semiótica de la escucha, cada uno de estos pequeños y a veces crípticos ensayos llevan casi siete años redoblando el eco de nuestra biografía.

martes, 23 de enero de 2018

El desasosiego gris, entre Fernando Pessoa y Josep Pla.



Nostalgia del infinito,
Giorgio di Chirico (1917)


Hace unos meses mi heterónimo callejeó sin descanso entre las cuestas de Lisboa. Bajo el cielo deslumbrado del Tajo, recién estrenado el otoño, alcanzó ese estado de semiconciencia alerta que permite abstraerse de las ráfagas turísticas. De perfil, casi pudo notar la ingravidez del aire, a la deriva por Terreiro do Paço. Asomado al río, soñaba que se cansaba del cansancio de leer, de pagar arruinado las cuentas de su escritura.

martes, 9 de enero de 2018

Tiempo de J. R. J.



En el principio,
Paul Klee (1916)

En enero de 1941 Juan Ramón Jiménez, arrebatado, extático, daba comienzo a Tiempo y Espacio, un díptico poético desigual e inalcanzable bajo la advocación de Heráclito. En la lucidez alucinada de su recién exilio, Juan Ramón entregaba su voz a una escritura total, como el sumo sacerdote de una palabra poseída y dislocada. Se lanzaba a remontar el curso de un origen nuclear, biográfico y literario, sinfín. En el altar lejano de la perdida Colina de los Chopos ardía imaginaria la celebración de una nueva y antigua teogonía.