Donna me prega

Este blog se declara católico, tal vez con cierto aire estoico. Defiende la simplicidad, el silencio y la contemplación.
Quiere ofrecer reflexiones, opiniones y lecturas a personas atentas a la vida del espíritu y de la cultura.

martes, 5 de abril de 2016

Adonis, el islam y la razón crítica.



Ahaje Juha,
Ali Omar Ermes (2003)


El poeta árabe Adonis (1930), ahora más que exiliado residente en París, publicó hace unos meses un libro de conversaciones con la psicoanalista francesa de origen árabe Houria Abdelouahed. Su título, Violencia e islam (Barcelona, 2016) anticipa unas tesis que, en boca de intelectuales europeos, serían calificadas de inmediato de islamófobas, colonialistas e incitadoras al odio religioso. Por su libertad y por su independencia poética, su lectura no sólo me parece recomendable sino imprescindible por lo matizado y lúcido de sus posiciones, a pesar de o precisamente por algunos desacuerdos con su trasfondo intelectual.

martes, 29 de marzo de 2016

... el fin de los tiempos



La Caída de Babilonia,
Cimabue (1277-1283)


fue anunciado en figura al traspasar Adán y Eva el umbral del Paraíso, mientras refulgía a sus espaldas la espada del querubín. A éste, entre sus tareas, se le encomendó también proteger el Edén de las dos principales consecuencias teológicas de la Caída: el código de derecho canónico y la exégesis bíblica. Ahora vemos por un espejo en enigma; entonces se nos caerán las máscaras de vergüenza…  Me ha venido a la cabeza este (modificado y exagerado) versículo paulino tras acompañar a mi amigo germanófilo a la charla de un biblista cuyo leit-motif, contra toda suerte de "fundamentalistas" y "literalistas" que todavía no nos hemos extinguido, era “un texto sin contexto es un pretexto”.

martes, 22 de marzo de 2016

La apuesta de Pascal.



Niños jugando a los dados,
Bartolomé Esteban Murillo (1675-1680)

En una entrada reciente de su blog Enrique García-Máiquez se alegraba evangélicamente de esas nada anecdóticas zancadillas profesionales que se sufren cada vez más habitualmente, más silenciosamente, por profesar el Nombre que tantos quieren doblegar. Traigo a estas líneas su reflexión porque El lejano, visitante amigo de este monasterio, escribía allí un comentario que me ha dejado adolorido. “A mí la apuesta de Pascal me ha parecido siempre indecente”.